Capítulo Dieciocho: El temblor de todas las cosas

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Introducción: The School of Salvation - Ver Capítulo
Capítulo uno "Grande es el misterio de la Fe" - Ver Capítulo
Capítulo dos "¡Gracia, por Gracia!" - Ver Capítulo
Capítulo tres "De Adán a Adanes" - Ver Capítulo
Capítulo cuatro "¡Oh, Gálatas Insensatos!" - Ver Capítulo
Capítulo cinco "Se han Aflojado tus cuerdas" - Ver Capítulo
Capítulo Seis "Salud Divina" - Ver Capítulo
Capítulo Siete "Pluralidad de Ministerios" - Ver Capítulo
Capítulo ocho "Hoy" en la línea de tiempo de Dios - Ver Capítulo
Capítulo Nueve "El Día del Señor" - Ver Capítulo
Capítulo diez "Engaño vs Salvación" - Ver Capítulo
Capítulo Once "La Palabra, las escrituras" - Ver Capítulo

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Capítulo Dieciocho: El temblor de todas las cosas

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Capítulo Dieciocho: El temblor de todas las cosas

 

El Señor hace asolar la tierra

Isaías 24:23 (LBLA)
23 Entonces la luna se abochornará y el sol se avergonzará porque el SEÑOR de los ejércitos reinará en el monte Sión y en Jerusalén, y delante de sus ancianos estará su gloria.

Isaías 24:1–5 (LBLA)
1 He aquí, el SEÑOR arrasa la tierra, la devasta, trastorna su superficie y dispersa sus habitantes.
2 Le sucederá lo mismo al pueblo será como al sacerdote, al siervo como a su amo, a la doncella como a su ama, al comprador como al vendedor, al que presta como al que toma prestado, al acreedor como al deudor.
3 La tierra será totalmente arrasada y completamente saqueada, porque el SEÑOR ha dicho esta palabra.
4 De duelo y marchitada está la tierra, el mundo languidece y se marchita, languidecen los grandes del pueblo de la tierra.
5 También la tierra es profanada por sus habitantes, porque traspasaron las leyes, violaron los estatutos, quebrantaron el pacto eterno.

Lucas 22:20 (LBLA) El pacto eterno
30 De la misma manera tomó la copa después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por vosotros.

Isaías 24:6 (LBLA)
6 Por eso, una maldición devora la tierra, y son tenidos por culpables los que habitan en ella. Por eso, son consumidos los habitantes de la tierra, y pocos hombres quedan en ella.

Hageo 2:6–7 (LBLA)
6 Porque así dice el SEÑOR de los ejércitos: «Una vez más, dentro de poco, yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra firme.
7 Y haré temblar a todas las naciones; vendrán entonces los tesoros de todas las naciones, y yo llenaré de gloria esta casa» —dice el SEÑOR de los ejércitos.

Isaías 24:17–20 (LBLA)
17 Terror, foso y lazo te asedian, oh morador de la tierra.
18 Y sucederá que el que huya del ruido del terror, caerá en el foso, y el que salga del foso, será atrapado en el lazo; porque las ventanas de arriba están abiertas, y los cimientos de la tierra se estremecen.
19 Se hace pedazos la tierra, en gran manera se agrieta, con violencia tiembla la tierra.
20 Se tambalea, oscila la tierra como un ebrio, se balancea como una choza, pues pesa sobre ella su transgresión, y caerá, y no volverá a levantarse.

Isaías 30:25 (LBLA)
25 Sobre todo monte alto y sobre toda colina elevada habrá arroyos de aguas perennes[a] el día de la gran matanza, cuando caigan las torres.

Isaías 24:21–23 (LBLA)
21 Y sucederá en aquel día, que el SEÑOR castigará al ejército de lo alto en lo alto, y a los reyes de la tierra en la tierra.
22 Y serán agrupados en montón como prisioneros en un calabozo; serán encerrados en la cárcel y después de muchos días serán castigados.
23 Entonces la luna se abochornará y el sol se avergonzará porque el SEÑOR de los ejércitos reinará en el monte Sión y en Jerusalén, y delante de sus ancianos estará su gloria.

Lucas 9:26 (LBLA) Triple Gloria
26 Porque el que se avergüence de mí y de mis palabras, de este se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y la del Padre, y la de los santos ángeles.

2 Timoteo 3:1–5 (LBLA) El día, la edad, vivimos
1 Pero debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos difíciles.
2 Porque los hombres serán amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, irreverentes,
3 sin amor, implacables, calumniadores, desenfrenados, salvajes, aborrecedores de lo bueno,
4 traidores, impetuosos, envanecidos, amadores de los placeres en vez de amadores de Dios;
5 teniendo apariencia de piedad, pero habiendo negado su poder; a los tales evita.

Lucas 17:22–30 (LBLA)
22 Y dijo a los discípulos: Vendrán días cuando ansiaréis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis.
23 Y os dirán: «¡Mirad allí! ¡Mirad aquí!». No vayáis, ni corráis tras ellos.
24 Porque como el relámpago al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro extremo del cielo, así será el Hijo del Hombre en su día.
25 Pero primero es necesario que Él padezca mucho y sea rechazado por esta generación.
26 Tal como ocurrió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del Hombre.
27 Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos.
28 Fue lo mismo que ocurrió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, construían;
29 pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y los destruyó a todos.
30 Lo mismo acontecerá el día en que el Hijo del Hombre sea revelado.

Romanos 11:21–22 (LBLA)
21 porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, tampoco a ti te perdonará.
22 Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; severidad para con los que cayeron, pero para ti, bondad de Dios si permaneces en su bondad; de lo contrario también tú serás cortado.

Hebreos 12:25–29 (LBLA)
25 Mirad que no rechacéis al que habla. Porque si aquellos no escaparon cuando rechazaron al que les amonestó sobre la tierra, mucho menos escaparemos nosotros si nos apartamos de aquel que nos amonesta desde el cielo.
26 Su voz hizo temblar entonces la tierra, pero ahora Él ha prometido, diciendo: AÚN UNA VEZ MÁS, YO HARÉ TEMBLAR NO SOLO LA TIERRA, SINO TAMBIÉN EL CIELO.
27 Y esta expresión: Aún, una vez más, indica la remoción de las cosas movibles, como las cosas creadas, a fin de que permanezcan las cosas que son inconmovibles.
28 Por lo cual, puesto que recibimos un reino que es inconmovible, demostremos gratitud, mediante la cual ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia;
29 porque nuestro Dios es fuego consumidor.

Daniel 2:34–35 (LBLA)
34 Estuviste mirando hasta que una piedra fue cortada sin ayuda de manos, y golpeó la estatua en sus pies de hierro y de barro, y los desmenuzó.
35 Entonces fueron desmenuzados, todos a la vez, el hierro, el barro, el bronce, la plata y el oro; quedaron como el tamo de las eras en verano, y el viento se los llevó sin que quedara rastro alguno de ellos. Y la piedra que había golpeado la estatua se convirtió en un gran monte que llenó toda la tierra.

Daniel 2:44 (LBLA) El tabernáculo de Dios, la tierra nueva
44 En los días de estos reyes, el Dios del cielo levantará un reino que jamás será destruido, y este reino no será entregado a otro pueblo; desmenuzará y pondrá fin a todos aquellos reinos, y él permanecerá para siempre,

Apocalipsis 19:11–16 (NASB95) Reino Davídico
11 Y vi el cielo abierto, y he aquí, un caballo blanco; el que lo montaba se llama Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y hace la guerra.
12 Sus ojos son una llama de fuego, y sobre su cabeza hay muchas diademas, y tiene un nombre escrito que nadie conoce sino Él.
13 Y está vestido de un manto empapado en sangre, y su nombre es: El Verbo de Dios.
14 Y los ejércitos que están en los cielos, vestidos de lino fino, blanco y limpio, le seguían sobre caballos blancos.
15 De su boca sale una espada afilada para herir con ella a las naciones, y las regirá con vara de hierro; y Él pisa el lagar del vino del furor de la ira de Dios Todopoderoso.
16 Y en su manto y en su muslo tiene un nombre escrito: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.

El día del Señor

Zacarías 14:4-9 (LBLA)
4 Sus pies se posarán aquel día en el monte de los Olivos, que está frente a Jerusalén, al oriente; y el monte de los Olivos se hendirá por el medio, de oriente a occidente, formando un enorme valle, y una mitad del monte se apartará hacia el norte y la otra mitad hacia el sur.
5 Y huiréis al valle de mis montes, porque el valle de los montes llegará hasta Azal; huiréis tal como huisteis a causa del terremoto en los días de Uzías, rey de Judá. Y vendrá el SEÑOR mi Dios, y todos los santos con Él.
6 Y sucederá que en aquel día no habrá luz; las luminarias se oscurecerán.
7 Será un día único, conocido solo del SEÑOR, ni día ni noche; y sucederá que a la hora de la tarde habrá luz.
8 En aquel día sucederá que brotarán aguas vivas de Jerusalén, una mitad hacia el mar oriental y la otra mitad hacia el mar occidental, será lo mismo en verano que en invierno.
9 Y el SEÑOR será rey sobre toda la tierra; aquel día el SEÑOR será uno, y uno su nombre.

Isaías 2:2–4 (LBLA) Reino Milenario
2 Y acontecerá en los postreros días, que el monte de la casa del SEÑOR será establecido como cabeza de los montes; se alzará sobre los collados, y confluirán a él todas las naciones.
3 Vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, subamos al monte del SEÑOR, a la casa del Dios de Jacob; para que nos enseñe acerca de sus caminos, y andemos en sus sendas. Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra del SEÑOR.
4 Juzgará entre las naciones, y hará decisiones por muchos pueblos. Forjarán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.

Joel 3:1–2 (LBLA) El período previo al Día del Señor
1 Porque he aquí que en aquellos días y en aquel tiempo, cuando yo restaure el bienestar de Judá y Jerusalén,
2 reuniré a todas las naciones, y las haré bajar al valle de Josafat. Y allí entraré en juicio con ellas a favor de mi pueblo y mi heredad, Israel, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra.

Mateo 25:31–34 (LBLA) Juicio de los Gentiles
31 Pero cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con Él, entonces se sentará en el trono de su gloria;
32 y serán reunidas delante de Él todas las naciones; y separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos.
33 Y pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda.
34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: «Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.

Salmos 72:1–14 (LBLA)
1 Oh Dios, da tus juicios al rey, y tu justicia al hijo del rey.
2 Juzgue él a tu pueblo con justicia, y a tus afligidos con equidad.
3 Traigan paz los montes al pueblo, y justicia los collados.
4 Haga él justicia a los afligidos del pueblo, salve a los hijos de los pobres, y aplaste al opresor.
5 Que te teman mientras duren el sol y la luna, por todas las generaciones.
6 Descienda él como la lluvia sobre la hierba cortada, como aguaceros que riegan la tierra.
7 Florezca la justicia en sus días, y abundancia de paz hasta que no haya luna.
8 Domine él de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra.
9 Dobléguense ante él los moradores del desierto, y sus enemigos laman el polvo.
10 Los reyes de Tarsis y de las islas traigan presentes; los reyes de Sabá y de Seba ofrezcan tributo;
11 y póstrense ante él todos los reyes de la tierra; sírvanle todas las naciones.
12 Porque él librará al necesitado cuando clame, también al afligido y al que no tiene quien le auxilie.
13 Tendrá compasión del pobre y del necesitado, y la vida de los necesitados salvará.
14 Rescatará su vida de la opresión y de la violencia, y su sangre será preciosa ante sus ojos.

1 Tesalonicenses 4:13–18 (LBLA)
13 Pero no queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como lo hacen los demás que no tienen esperanza.
14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios traerá con Él a los que durmieron en Jesús.
15 Por lo cual os decimos esto por la palabra del Señor: que nosotros los que estemos vivos y que permanezcamos hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.
16 Pues el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con la trompeta de Dios, y los muertos en Cristo se levantarán primero.
17 Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre.
18 Por tanto, confortaos unos a otros con estas palabras.

1 Tesalonicenses 5:1-11 (LBLA)
1 Ahora bien, hermanos, con respecto a los tiempos y a las épocas, no tenéis necesidad de que se os escriba nada.
2 Pues vosotros mismos sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como un ladrón en la noche;
3 que cuando estén diciendo: Paz y seguridad, entonces la destrucción vendrá sobre ellos repentinamente, como dolores de parto a una mujer que está encinta, y no escaparán.
4 Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que el día os sorprenda como ladrón;
5 porque todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. No somos de la noche ni de las tinieblas.
6 Por tanto, no durmamos como los demás, sino estemos alerta y seamos sobrios.
7 Porque los que duermen, de noche duermen, y los que se emborrachan, de noche se emborrachan.
8 Pero puesto que nosotros somos del día, seamos sobrios, habiéndonos puesto la coraza de la fe y del amor, y por yelmo la esperanza de la salvación.
9 Porque no nos ha destinado Dios para ira, sino para obtener salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,
10 que murió por nosotros, para que ya sea que estemos despiertos o dormidos, vivamos juntamente con Él.
11 Por tanto, alentaos los unos a los otros, y edificaos el uno al otro, tal como lo estáis haciendo.

Salmos 46:1–7 (LBLA)
1 Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
2 Por tanto, no temeremos aunque la tierra sufra cambios, y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares;
3 aunque bramen y se agiten sus aguas, aunque tiemblen los montes con creciente enojo. (Selah)
4 Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, las moradas santas del Altísimo.
5 Dios está en medio de ella, no será sacudida; Dios la ayudará al romper el alba.
6 Bramaron las naciones, se tambalearon los reinos; dio Él su voz, y la tierra se derritió.
7 El SEÑOR de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob. (Selah)

Romanos 11:36 (LBLA)
36 Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén.

Romanos 12:1-2 (LBLA)
1 Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional.
2 Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto.

Salmos 91:1–16 (LBLA)
1 El que habita al abrigo del Altísimo morará a la sombra del Omnipotente.
2 Diré yo al SEÑOR: Refugio mío y fortaleza mía, mi Dios, en quien confío.
3 Porque Él te libra del lazo del cazador y de la pestilencia mortal.
4 Con sus plumas te cubre, y bajo sus alas hallas refugio; escudo y baluarte es su fidelidad.
5 No temerás el terror de la noche, ni la flecha que vuela de día,
6 ni la pestilencia que anda en tinieblas, ni la destrucción que hace estragos en medio del día.
7 Aunque caigan mil a tu lado y diez mil a tu diestra, a ti no se acercará.
8 Con tus ojos mirarás y verás la paga de los impíos.
9 Porque has puesto al SEÑOR, que es mi refugio, al Altísimo, por tu habitación.
10 No te sucederá ningún mal, ni plaga se acercará a tu morada.
11 Pues Él dará órdenes a sus ángeles acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos.
12 En sus manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra.
13 Sobre el león y la cobra pisarás; hollarás al cachorro de león y a la serpiente.
14 Porque en mí ha puesto su amor, yo entonces lo libraré; lo exaltaré, porque ha conocido mi nombre.
15 Me invocará, y le responderé; yo estaré con él en la angustia; lo rescataré y lo honraré;
16 lo saciaré de larga vida, y le haré ver mi salvación.


Written by Dr. DeCarol

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