Capítulo Veinte: Huérfanos y viudas

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Introducción: The School of Salvation - Ver Capítulo
Capítulo uno "Grande es el misterio de la Fe" - Ver Capítulo
Capítulo dos "¡Gracia, por Gracia!" - Ver Capítulo
Capítulo tres "De Adán a Adanes" - Ver Capítulo
Capítulo cuatro "¡Oh, Gálatas Insensatos!" - Ver Capítulo
Capítulo cinco "Se han Aflojado tus cuerdas" - Ver Capítulo
Capítulo Seis "Salud Divina" - Ver Capítulo
Capítulo Siete "Pluralidad de Ministerios" - Ver Capítulo
Capítulo ocho "Hoy" en la línea de tiempo de Dios - Ver Capítulo
Capítulo Nueve "El Día del Señor" - Ver Capítulo
Capítulo diez "Engaño vs Salvación" - Ver Capítulo
Capítulo Once "La Palabra, las escrituras" - Ver Capítulo

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Capítulo Veinte: Huérfanos y viudas

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Capítulo Veinte: Huérfanos y viudas

 

 

Huérfanos y viudas, la justicia que proviene de Dios sobre la base de la fe

Filipenses 3:9–11 (LBLA)
9 y ser hallado en Él, no teniendo mi propia justicia derivada de la ley, sino la que es por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios sobre la base de la fe,
10 y conocerle a Él, el poder de su resurrección y la participación en sus padecimientos, llegando a ser como Él en su muerte,
11 a fin de llegar a la resurrección de entre los muertos.

Santiago 2:14–22 (LBLA)
14 ¿De qué sirve, hermanos míos, si alguno dice que tiene fe, pero no tiene obras? ¿Acaso puede esa fe salvarlo?
15 Si un hermano o una hermana no tienen ropa y carecen del sustento diario,
16 y uno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais lo necesario para su cuerpo, ¿de qué sirve?
17 Así también la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta.
18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin las obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.
19 Tú crees que Dios es uno. Haces bien; también los demonios creen, y tiemblan.
20 Pero, ¿estás dispuesto a admitir, oh hombre vano, que la fe sin obras es estéril?
21 ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre cuando ofreció a Isaac su hijo sobre el altar?
22 Ya ves que la fe actuaba juntamente con sus obras, y como resultado de las obras, la fe fue perfeccionada;

De cabo a rabo en la Biblia existe esta constante de fe y obras con Dios

Job 29:11–17 (LBLA) Los Patriarcas
11 Porque el oído que oía me llamaba bienaventurado, y el ojo que veía daba testimonio de mí;
12 porque yo libraba al pobre que clamaba, y al huérfano que no tenía quien le ayudara.
13 Venía sobre mí la bendición del que estaba a punto de perecer, y el corazón de la viuda yo llenaba de gozo.
14 De justicia me vestía, y ella me cubría; como manto y turbante era mi derecho.
15 Ojos era yo para el ciego, y pies para el cojo.
16 Padre era para los necesitados, y examinaba la causa que no conocía.
17 Quebraba los colmillos del impío, y de sus dientes arrancaba la presa.

Job 31:16–23 (LBLA)
16 Si he impedido a los pobres su deseo, o he hecho desfallecer los ojos de la viuda,
17 o si he comido mi bocado solo, y el huérfano no ha comido de él
18 (aunque desde mi juventud él creció conmigo como con un padre, y a la viuda la guié desde mi infancia);
19 si he visto a alguno perecer por falta de ropa, y sin abrigo al necesitado,
20 si sus lomos no me han expresado gratitud, pues no se ha calentado con el vellón de mis ovejas;
21 si he alzado contra el huérfano mi mano, porque vi que yo tenía apoyo en la puerta,
22 que mi hombro se caiga de la coyuntura, y mi brazo se quiebre en el codo.
23 Porque el castigo de Dios es terror para mí, y ante su majestad nada puedo hacer.

Levítico 19:9–10 (LBLA) La ley de Moisés
9 »Cuando siegues la mies de tu tierra, no segarás hasta los últimos rincones de tu campo, ni espigarás el sobrante de tu mies.
10 Tampoco rebuscarás tu viña, ni recogerás el fruto caído de tu viña; lo dejarás para el pobre y para el forastero. Yo soy el SEÑOR vuestro Dios.

Deuteronomio 14:28–29 (LBLA)
28 Al fin de cada tercer año, sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año y lo depositarás en tus ciudades.
29 Y vendrá el levita, que no tiene parte ni herencia contigo, y el forastero, el huérfano y la viuda que habitan en tus ciudades, y comerán y se saciarán, para que el SEÑOR tu Dios te bendiga en toda obra que tu mano haga.

Isaías 1:12–17 (LBLA) Los Profetas
12 Cuando venís a presentaros delante de mí, ¿quién demanda esto de vosotros, de que pisoteéis mis atrios?
13 No traigáis más vuestras vanas ofrendas, el incienso me es abominación. Luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas: ¡no tolero iniquidad y asamblea solemne!
14 Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas señaladas las aborrece mi alma; se han vuelto una carga para mí, estoy cansado de soportarlas.
15 Y cuando extendáis vuestras manos, esconderé mis ojos de vosotros; sí, aunque multipliquéis las oraciones, no escucharé. Vuestras manos están llenas de sangre.
16 Lavaos, limpiaos, quitad la maldad de vuestras obras de delante de mis ojos; cesad de hacer el mal,
17 aprended a hacer el bien, buscad la justicia, reprended al opresor, defended al huérfano, abogad por la viuda.

Isaías 58:6–7 (LBLA)
6 ¿No es este el ayuno que yo escogí: desatar las ligaduras de impiedad, soltar las coyundas del yugo, dejar ir libres a los oprimidos, y romper todo yugo?
7 ¿No es para que partas tu pan con el hambriento, y recibas en casa a los pobres sin hogar; para que cuando veas al desnudo lo cubras, y no te escondas de tu semejante?

Ezequiel 16:49–50 (LBLA)
49 He aquí, esta fue la iniquidad de tu hermana Sodoma: arrogancia, abundancia de pan y completa ociosidad tuvieron ella y sus hijas; pero no ayudaron al pobre ni al necesitado,
50 y se enorgullecieron y cometieron abominaciones delante de mí. Y cuando lo vi las hice desaparecer.

Daniel 4:24–27 (LBLA)
24 esta es la interpretación, oh rey, y este es el decreto del Altísimo que ha venido sobre mi señor el rey:
25 Serás echado de entre los hombres, y tu morada estará con las bestias del campo, y te darán hierba para comer como al ganado, y serás empapado con el rocío del cielo; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo domina sobre el reino de los hombres y que lo da a quien le place.
26 Y en cuanto a la orden de dejar el tocón con las raíces del árbol, tu reino te será afirmado después que reconozcas que es el Cielo el que gobierna.
27 Por tanto, oh rey, que mi consejo te sea grato: pon fin a tus pecados haciendo justicia, y a tus iniquidades mostrando misericordia a los pobres; quizás sea prolongada tu prosperidad».

Lucas 3:9–11 (LBLA) Nuevo Testamento
9 Y también el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego.
10 Y las multitudes le preguntaban, diciendo: ¿Qué, pues, haremos?
11 Respondiendo él, les decía: El que tiene dos túnicas, comparta con el que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo.

Lucas 14:12–14 (LBLA)
12 Y dijo también al que le había convidado: Cuando ofrezcas una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos, no sea que ellos a su vez también te conviden y tengas ya tu recompensa.
13 Antes bien, cuando ofrezcas un banquete, llama a pobres, mancos, cojos, ciegos,
14 y serás bienaventurado, ya que ellos no tienen para recompensarte; pues tú serás recompensado en la resurrección de los justos.

Joel 3:1–3 (LBLA)
1 Porque he aquí que en aquellos días y en aquel tiempo, cuando yo restaure el bienestar de Judá y Jerusalén,
2 reuniré a todas las naciones, y las haré bajar al valle de Josafat. Y allí entraré en juicio con ellas a favor de mi pueblo y mi heredad, Israel, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra.
3 También echaron suertes sobre mi pueblo, cambiaron un niño por una ramera, y vendieron una niña por vino para poder beber.

Mateo 25:31–46 (LBLA) Naciones ovejas y cabras
31 Pero cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con Él, entonces se sentará en el trono de su gloria;
32 y serán reunidas delante de Él todas las naciones; y separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos.
33 Y pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda.
34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: «Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis;
36 estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí».
37 Entonces los justos le responderán, diciendo: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer, o sediento, y te dimos de beber?
38 ¿Y cuándo te vimos como forastero, y te recibimos, o desnudo, y te vestimos?
39 ¿Y cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?».
40 Respondiendo el Rey, les dirá: «En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis».
41 Entonces dirá también a los de su izquierda: «Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno que ha sido preparado para el diablo y sus ángeles.
42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer, tuve sed, y no me disteis de beber;
43 fui forastero, y no me recibisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis».
44 Entonces ellos también responderán, diciendo: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o sediento, o como forastero, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?».
45 Él entonces les responderá, diciendo: «En verdad os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de los más pequeños de estos, tampoco a mí lo hicisteis».
46 Y estos irán al castigo eterno, pero los justos a la vida eterna.

Santiago 1:27 (LBLA) ¡Dos partes!
27 La religión pura y sin mácula delante de nuestro Dios y Padre es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y guardarse sin mancha del mundo.

La salvación es religión

La salvación es lo que Dios hace por nosotros, la religión es lo que Dios requiere de nosotros a cambio.

Santiago 4:17 (LBLA)
17 A aquel, pues, que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado.

Uno puede ser condenado no solo por lo que hizo sino por lo que no hizo.

Promesas generales para el cuidado de los pobres

Proverbios 19:17 (LBLA)
17 El que se apiada del pobre presta al SEÑOR, y Él lo recompensará por su buena obra.

Proverbios 31:20 (LBLA) Una mujer virtuosa
20 Extiende su mano al pobre, y alarga sus manos al necesitado.

¡Advertencias!

Proverbios 21:13 (LBLA)
13 El que cierra su oído al clamor del pobre, también él clamará y no recibirá respuesta.

Proverbios 28:27 (LBLA)
27 Él que da al pobre no pasará necesidad, pero el que cierra sus ojos tendrá muchas maldiciones.

Isaías 42:3–4 (LBLA)
3 No quebrará la caña cascada, ni apagará el pabilo mortecino; con fidelidad traerá justicia.
4 No se desanimará ni desfallecerá hasta que haya establecido en la tierra la justicia, y su ley esperarán las costas.

Amós 6:1–7 (LBLA)
1 ¡Ay de los que viven reposadamente en Sión, y de los que se sienten seguros en el monte de Samaria, los notables de las naciones principales, a quienes acude la casa de Israel!
2 Pasad a Calne y mirad, y de allí id a Hamat la grande, descended luego a Gat de los filisteos. ¿Sois vosotros mejores que estos reinos, o es su territorio mayor que el vuestro?
3 ¿Alejáis el día de la calamidad, y acercáis la silla de la violencia?
4 Los que se acuestan en camas de marfil, se tienden sobre sus lechos, comen corderos del rebaño y terneros de en medio del establo;
5 que improvisan al son del arpa, y como David han compuesto cantos para sí;
6 que beben vino en tazones del altar y se ungen con los óleos más finos, pero no se lamentan por la ruina de José,
7 irán por tanto ahora al destierro a la cabeza de los desterrados, y se acabarán los banquetes de los disolutos.

Dos ídolos actualmente en la iglesia moderna son la comodidad y la conveniencia.

Colosenses 3:23–24 (LBLA)
23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres,
24 sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Señor a quien servís.


Written by Dr. DeCarol

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